Poniente Creativo

Guía · 28 de septiembre de 2026

qué debe llevar una caja de hortalizas y cómo diseñarla para que se lea

Los datos que pide la norma europea de comercialización en una caja de pimiento, pepino o tomate, y cómo ordenarlos para que se lean de un vistazo en el almacén y en destino.

Una caja de pimiento que sale de un almacén de El Ejido pasa por muchas manos antes del lineal: carretillero, inspector, comprador, reponedor. Todos tienen que leer lo mismo en segundos. Esta guía separa lo obligatorio de lo comercial y propone criterios de diseño. No sustituye a tu técnico de calidad: la lista definitiva de menciones de cada referencia la tiene que validar él.

La norma que se aplica desde 2025

Desde el 1 de enero de 2025 rige el Reglamento Delegado (UE) 2023/2429, que sustituye al Reglamento de Ejecución (UE) 543/2011 en las normas de comercialización de frutas y hortalizas. Tiene una norma general, que cubre productos como el pepino o el calabacín, y normas específicas para algunos productos, entre ellos el pimiento dulce y el tomate.

Lo que lleva cualquier caja

Las menciones obligatorias van agrupadas en un mismo lado del envase, legibles, indelebles y visibles desde fuera, impresas en la caja o en una etiqueta. Como base:

  • Identificación: nombre y dirección física del envasador o del expedidor. En envases que no son preenvasados puede sustituirse por un código oficial, junto a la mención de envasador o expedidor.
  • País de origen, con el nombre completo: «España», no «ES». Para producto de un país de la UE, en la lengua del país de origen o en otra que entiendan los consumidores del país de destino.
  • Naturaleza del producto («Pimientos dulces», «Tomates») cuando el contenido no se ve desde fuera, en los productos con norma específica.

Lo que añaden el pimiento y el tomate

Sus normas específicas piden además características comerciales como la categoría (Extra, I o II) y el calibre cuando el producto va calibrado, y en algunos casos menciones como «mezcla» si combinas colores o tipos, o el tipo comercial del tomate, como cereza o en rama. Las menciones exactas cambian según la presentación, así que pide a calidad la lista cerrada de cada referencia antes de diseñar.

El lote

La indicación del lote viene de la Directiva 2011/91/UE, que codificó la antigua 89/396/CEE; en España la regula el Real Decreto 1808/1991. Suele ir precedida de una «L» y la determina el productor o el envasador. Tiene excepciones, y tu cliente puede exigir su propio formato de trazabilidad. Confirma con calidad dónde va y cómo se imprime; lo práctico es reservarle un hueco para una etiqueta o un marcaje variable.

Lo comercial: códigos y certificaciones

No lo exige el reglamento, pero tu cliente puede pedirlo: la guía de trazabilidad de GS1 plantea identificar cada caja con el código del artículo (GTIN) y el lote, en código de barras y en texto legible. Pregunta a tu cliente qué formato quiere antes de cerrar el diseño.

Si tienes GLOBALG.A.P., su política de marcas no permite poner el logotipo en envases para el consumidor; el número GGN sí puede figurar de forma discreta si quien envasa está certificado. Revisa sus condiciones vigentes antes de imprimir.

Diseño: que se lea a tres metros

  • Retícula fija. Cada dato en el mismo sitio en todas las referencias y formatos, de la caja de 40×30 a la de 60×40 cm. Quien trabaja en el almacén aprende dónde mirar.
  • Jerarquía. Primero el producto y su tipo o color, en grande; después categoría y calibre; al final, el bloque legal agrupado. Imprime una prueba a tamaño real y léela desde tres metros.
  • Color por línea. Un color por producto o gama ayuda a localizar palés en cámara, pero nunca como única señal: el texto tiene que decirlo también.
  • Idiomas. Español más inglés, y el idioma del destino principal si la caja va a un solo mercado. Mejor pocas palabras bien traducidas que cinco idiomas diminutos.
  • Kraft. El cartón marrón apaga los colores y absorbe tinta. Trabaja con colores planos, pocas tintas y letra con cuerpo; evita degradados y textos finos en blanco sobre fondo.

Coordínalo con el fabricante de cajas

Las cajas de cartón ondulado se imprimen muy a menudo en flexografía, con planchas en relieve: es rápida y económica, pero reproduce peor el detalle fino que el offset. Antes de diseñar, pide al fabricante:

  1. La plantilla del troquel de cada formato, con solapas y zonas donde no se imprime.
  2. El número de tintas y los colores disponibles.
  3. El tamaño mínimo de letra y de trazo que garantiza.
  4. Una prueba impresa sobre el cartón real antes de la tirada.

Separar lo fijo (marca, producto, bloque legal) de lo variable (lote, calibre, categoría) en una etiqueta evita rehacer planchas en cada campaña. Si además preparas feria, revisa nuestra checklist para ferias agro: lo que se ve en el stand tiene que coincidir con la caja.

Diseñamos cajas y etiquetas sobre los textos que valida tu técnico de calidad y entregamos artes finales para el fabricante; cada referencia cuesta entre 600 y 1.800 € sin IVA. Lo verás en diseño gráfico y en nuestra página para el sector agro.

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